Se ha hecho oficial la renuncia de la vicepresidente Marisol
Espinoza a su militancia del Partido Nacionalista (PN), qué es lo que nos debe
generar ¿Sorpresa? ¿Indignación?
En verdad este era un
hecho que podría ocurrir tarde o temprano, pero que necesitaba un empujón para
que se pudiera cumplir y la prensa y la opinión pública apuntan sus dedos hacia
la primera dama Nadine Heredia, personaje que a lo largo de este quinquenio ha
pasado de ser percibida de forma humorística, como “la mujer que lleva los
pantalones”, a la antipatía y el repudio por su intromisión en la política del
gobierno, pero peor aún que sus intromisiones sean erradas y que terminen por
afectar más la imagen del presidente.
Regresando al asunto de Marisol Espinoza, este hecho sí
tiene precedentes en la historia del Perú. Fue en 1968 cuando Edgardo Seoane,
hermano del conocido dirigente aprista, se enfrentó a Fernando Belaunde por el
tema del Acta de Talara que terminó con su expulsión de Acción Popular siendo
secretario general del partido y vicepresidente de la república. Esto vino precedido de una serie
de desavenencias en el congreso debido a la fuerza de la coalición Apra-Uno y el
grupo de más radical de Acción Popular que precisamente encabezaba Seoane. Esta
historia no tiene un final feliz, pues
en menos de un mes se daría el golpe de estado y Seoane se pasaría a las
filas del velasquismo.
No pretendo ser un profeta del mal augurio y señalar que el
final de este gobierno será catastrófico, pero sí demuestra la debilidad de los
partidos políticos y la falta de liderazgo dentro del gobierno. Espinoza bien
pudo ser una buena presidenta del congreso o una buena presidenta del
nacionalismo. Esta idea de que Heredia sea la presidenta del PN muestra la poca
confianza que poseen en sus dirigentes como para confiarles el liderazgo dentro
del partido y generar a su vez nuevos líderes y potenciales voceros, concejales
y congresistas.
Tal parece a un Daniel Urresti hacer ruido en el 2016 y su alejamiento
del partido después de una eventual derrota. Y así finalmente pondremos en los
libros de historia otro partido de gobierno extinto junto al MDP, la UNO, el
PDRP y la UR.

